¿Qué hacen en Semana Santa ateos y agnósticos?
Los que no creen en el Dios de los católicos y cristianos también tienen su prédica. No logran librarse de los rituales, pero aprovechan el rato.
Suelen evitar discusiones sobre Dios y las religiones durante todo el año. Pero llega la Semana Santa, y resulta que los que parecen ateos consagrados la viven con mayor dedicación que muchos.
Sus familias no les dejan desligarse por completo de esos rituales que respetan, pese a considerarlos insignificantes. Pero aprovechan al máximo el tiempo libre; libres, tanto del fervor religioso como del apasionamiento por la rumba que posee a algunos parroquianos en esta fecha.
A muy grandes rasgos eso tienen en común los escritores Adlai Stevenson y Carlos Polo, y el filósofo Numas Armando Gil. Además, a ninguno les gusta las etiquetas. Pero para efectos prácticos de este artículo diremos que los dos primeros encajan en el agnosticismo, y el último en el ateísmo. Es decir, en esencia no creen en un Dios como es entendido por las religiones; menos en las tradiciones católicas y cristianas.
En lo que sí creen los 3, es que sería un pecado no aprovechar unas vacaciones enclavadas a mitad de semestre como estas. ¿Cómo viven la Semana Santa? Adlai trata de alejarse del ruido citadino, buscar lugares cercanos a la naturaleza.
Donde pueda leer tranquilamente, concentrarse para escribir y sí, reflexionar. “Es una semana para que uno aterrice muchas cosas que uno quiere hacer, o proyectos que está cuajando. Llenarse de optimismo sobre la humanidad, a veces uno necesita confrontarse uno mismo”.
Saldrá a buscará la serenidad del mar, playas lejos del tumulto de Cartagena y Santa Marta.
Su esposa y sus hijos son muy religiosos. Él los respeta, no les hace proselitismo. Su esposa es de Ocaña, donde se vive la Semana con mucho fervor. Regularmente va, y ha aprendido a admirar ese fervor que no comparte. Y si no va este año, no es porque haya radicalizado su rechazo; es que el invierno conspiró contra el viaje.
Con las vías como están, teme quedar días atascado en un trancón por un derrumbe, atrapado en la tentación de rezar.
Durante años Carlos fue un “ateo recalcitrante. En mi adolescencia estas fechas la cogía para estar bebiendo”. Aún ve con recelo que el catolicismo “le de primacía al rollo del sacrificio, del dolor, de los clavos, la cosa violenta, y no al mensaje real que trajo ese gran avatar, ese guía espiritual que fue Jesús”. Come carne, no visita monumentos y se aparta de las procesiones. Se hace a un lado de “todas esas güevonadas” y se toma la Semana para “descansar como todo el mundo”.
Sigue escribiendo como venía, se reúne con amigos y no logra evitar el tema. A veces aparece sobre la mesa en tertulias con amigos, en las que fluye el alcohol si a alguien le provoca.
Para Numas también es un descanso “común y corriente. Me da lo mismo. No tengo porque ir a visitar las funerarias de Dios, que son las iglesias”. Como en cualquier otro día, aprovecha para desarrollar sus reflexiones filosóficas.
Así, mientras otros ocupan el tiempo en extensos rituales, Numas adelanta su trabajo, se ve descargado de compromisos y, por consecuencia, termina reflexionando bastante en la Semana de Reflexión.
Pero tampoco está a salvo de las tradiciones. “Mi mamá sí tiene la costumbre de lo religioso”. En estas fechas ella se va con sus tías a reencontrarse con sus raíces en San Jacinto. “A hablar con las amigas, ver como está la situación, comer dulce”. Numas tiene el compromiso de viajar también, a buscarla y recogerla.
Sin quererlo se da el paseo, y se reencuentra también con el fervor de los rituales del pueblo. “Pero voy a visitar, no porque sea Semana Santa”. Pero aunque no lo quiera aceptar sí es porque es Semana Santa, porque todos tienen tiempo para recibirlos.
Otra espiritualidad
Los agnósticos no niegan la espiritualidad. Adlai cree en energías que controlan todo, y Carlos cree que existe una fuerza creadora, arquitecta del universo, que se mantiene renovando. “Algo por encima de nuestra chata racionalidad”. Numas, en cambio, dice que todo más allá de los límites de la razón es mito.
HABLANDO DURO
“Nos levantaron a látigo para meter esta vaina a la fuerza”
Carlos Polo Tovar
Escritor barranquillero
Esto supuestamente nos pertenece, pero a nosotros lo que nos llega es un montón de eco y tradiciones remanipuladas. Yo respeto... cada quien vive su vaina. Pero si lo miramos con rigurosidad, estas fechas no son exactas, no coinciden con el momento en que sucedieron las cosas.
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“Unos dicen ser religiosos y se van es de ‘parranda santa”.
Adlai Stevenson Samper
Escritor barranquillero
La religión Católica la inculcaron los españoles a sangre y fuego. Ahora muchos se emborrachan amparados en el manto de la Iglesia, se meten es a rumbear en un periodo gracioso de vacaciones. Yo aprovecho estos días para hacer algunas cosas que encajan con los objetivos primarios de esta Semana, que llaman de reflexión.
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“La fe se sale de la razón. Es un mito, invento del hombre”.
Numas A. Gil Olivera
Filósofo de San Jacinto, Bolívar
Lo que hay es un negocio, relacionado con tomar y con la mercancía que se compra y se vende que es la religión. Jesucristo decía que su reino no era de este mundo, no era de la tierra. Y aparecen una cantidad de politiqueros y religiosos buscando poder, algo contrario a esa vaina. Recomiendo leer estos días El Anticristo, de Nietzche, y El Evangelio según Jesucristo, de Saramago.
Por Iván Bernal Marín
Sus familias no les dejan desligarse por completo de esos rituales que respetan, pese a considerarlos insignificantes. Pero aprovechan al máximo el tiempo libre; libres, tanto del fervor religioso como del apasionamiento por la rumba que posee a algunos parroquianos en esta fecha.
A muy grandes rasgos eso tienen en común los escritores Adlai Stevenson y Carlos Polo, y el filósofo Numas Armando Gil. Además, a ninguno les gusta las etiquetas. Pero para efectos prácticos de este artículo diremos que los dos primeros encajan en el agnosticismo, y el último en el ateísmo. Es decir, en esencia no creen en un Dios como es entendido por las religiones; menos en las tradiciones católicas y cristianas.
En lo que sí creen los 3, es que sería un pecado no aprovechar unas vacaciones enclavadas a mitad de semestre como estas. ¿Cómo viven la Semana Santa? Adlai trata de alejarse del ruido citadino, buscar lugares cercanos a la naturaleza.
Donde pueda leer tranquilamente, concentrarse para escribir y sí, reflexionar. “Es una semana para que uno aterrice muchas cosas que uno quiere hacer, o proyectos que está cuajando. Llenarse de optimismo sobre la humanidad, a veces uno necesita confrontarse uno mismo”.
Saldrá a buscará la serenidad del mar, playas lejos del tumulto de Cartagena y Santa Marta.
Su esposa y sus hijos son muy religiosos. Él los respeta, no les hace proselitismo. Su esposa es de Ocaña, donde se vive la Semana con mucho fervor. Regularmente va, y ha aprendido a admirar ese fervor que no comparte. Y si no va este año, no es porque haya radicalizado su rechazo; es que el invierno conspiró contra el viaje.
Con las vías como están, teme quedar días atascado en un trancón por un derrumbe, atrapado en la tentación de rezar.
Durante años Carlos fue un “ateo recalcitrante. En mi adolescencia estas fechas la cogía para estar bebiendo”. Aún ve con recelo que el catolicismo “le de primacía al rollo del sacrificio, del dolor, de los clavos, la cosa violenta, y no al mensaje real que trajo ese gran avatar, ese guía espiritual que fue Jesús”. Come carne, no visita monumentos y se aparta de las procesiones. Se hace a un lado de “todas esas güevonadas” y se toma la Semana para “descansar como todo el mundo”.
Sigue escribiendo como venía, se reúne con amigos y no logra evitar el tema. A veces aparece sobre la mesa en tertulias con amigos, en las que fluye el alcohol si a alguien le provoca.
Para Numas también es un descanso “común y corriente. Me da lo mismo. No tengo porque ir a visitar las funerarias de Dios, que son las iglesias”. Como en cualquier otro día, aprovecha para desarrollar sus reflexiones filosóficas.
Así, mientras otros ocupan el tiempo en extensos rituales, Numas adelanta su trabajo, se ve descargado de compromisos y, por consecuencia, termina reflexionando bastante en la Semana de Reflexión.
Pero tampoco está a salvo de las tradiciones. “Mi mamá sí tiene la costumbre de lo religioso”. En estas fechas ella se va con sus tías a reencontrarse con sus raíces en San Jacinto. “A hablar con las amigas, ver como está la situación, comer dulce”. Numas tiene el compromiso de viajar también, a buscarla y recogerla.
Sin quererlo se da el paseo, y se reencuentra también con el fervor de los rituales del pueblo. “Pero voy a visitar, no porque sea Semana Santa”. Pero aunque no lo quiera aceptar sí es porque es Semana Santa, porque todos tienen tiempo para recibirlos.
Otra espiritualidad
Los agnósticos no niegan la espiritualidad. Adlai cree en energías que controlan todo, y Carlos cree que existe una fuerza creadora, arquitecta del universo, que se mantiene renovando. “Algo por encima de nuestra chata racionalidad”. Numas, en cambio, dice que todo más allá de los límites de la razón es mito.
HABLANDO DURO
“Nos levantaron a látigo para meter esta vaina a la fuerza”
Carlos Polo Tovar
Escritor barranquillero
Esto supuestamente nos pertenece, pero a nosotros lo que nos llega es un montón de eco y tradiciones remanipuladas. Yo respeto... cada quien vive su vaina. Pero si lo miramos con rigurosidad, estas fechas no son exactas, no coinciden con el momento en que sucedieron las cosas.
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“Unos dicen ser religiosos y se van es de ‘parranda santa”.
Adlai Stevenson Samper
Escritor barranquillero
La religión Católica la inculcaron los españoles a sangre y fuego. Ahora muchos se emborrachan amparados en el manto de la Iglesia, se meten es a rumbear en un periodo gracioso de vacaciones. Yo aprovecho estos días para hacer algunas cosas que encajan con los objetivos primarios de esta Semana, que llaman de reflexión.
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“La fe se sale de la razón. Es un mito, invento del hombre”.
Numas A. Gil Olivera
Filósofo de San Jacinto, Bolívar
Lo que hay es un negocio, relacionado con tomar y con la mercancía que se compra y se vende que es la religión. Jesucristo decía que su reino no era de este mundo, no era de la tierra. Y aparecen una cantidad de politiqueros y religiosos buscando poder, algo contrario a esa vaina. Recomiendo leer estos días El Anticristo, de Nietzche, y El Evangelio según Jesucristo, de Saramago.
Por Iván Bernal Marín
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