Matan a tiros al gobernador de la provincia clave paquistaní por oponerse a la ley antiblasfemia
RTVE.ES / REUTERS - ISLAMABAD 04.01.2011 - 12:47h
Salman Tasir, el gobernador de la provincia del Punyab, una de las más importantes de Pakistán, ha muerto tras ser disparado en el centro de Islamabad, en un incidente que puede aumentar más la tensión en el país en plena crisis política.
Tasir falleció mientras era trasladado al hospital y ha sido disparado por un miembro de su propio equipo de seguridad cuando salía de su coche oficial. Un testigo en la escena ha detallado que Tasir estaba bajando de su coche en un área comercial cuando le dispararon.
"El gobernador cayó y el hombre que le disparó tiró el arma y levantó las dos manos", ha detallado el estigo, Ali Imran.
El tiroteo dejó marcas de sangre en el aparcamiento del centro comercial de Kohsar, que es popular entre los extranjeros en Islamabad.
El primer ministro de Pakistán, Yusuf Razá Guilani, ha condenado ya el atentado y ha anunciado la cancelación de todos los actos oficiales y tres días de luto por su muerte.
En varios comunicados, Guilani ha expresado una "profunda pena" por el asesinato y ha ordenado una investigación de alto nivel sobre lo sucedido para llevar a los responsables del crimen ante la Justicia.
El ministro del Interior ha confirmado que esta postura política ha podido ser el detonante del ataque.
Los grupos pro derechos humanos se quejan de que la ley es usada por extremistas religiosos y paquistaníes de a pie para dirimir disputas personales mientras los islamistas están enfadados por lo que consideran planes del Gobierno para cambiar o abolir la ley.
En este sentido, el jefe de la oposición paquistaní, Nawaz Sharif, había lanzado un ultimátum al primer ministro Gilani en el que le pedía que se comprometa en un plazo de tres días a aceptar las reformas que le pide bajo amenaza de excluir a su partido del poder de la provincia de Punyab.
Sharif, líder de la Liga Musulmana de Pakistán y ex primer ministro ha matizado que no pedirá una moción de confianza contra Gilani porque eso exacerbaría la inestabilidad política en el país.
El segundo mayor partido de la oposición también ha admitido que no irá por el voto de confianza, sugiriendo que prefiere dañar a un débil primer ministro bloqueando su legislación o incluso fomentando protestas en la calle.
"El Gobierno puede sobrevivir por algún tiempo pero no puede continuar de manera indefinida en esta situación", ha asegurado el analista político Hasan Askari Rizvi a la agencia Reuters.
"La oposición querrá que este Gobierno caiga antes que actuar contra él. Todos los partidos de la oposición se abalanzarán sobre Gilani en el parlamento", ha añadido.
Esto podría añadir dificultades al Gobierno para poner en marcha las reformas económicas demandadas por el Fondo Monetario Internacional, que concedió un prestamo a la economía paquistaní de 11.000 millones de dólares en noviembre de 2008.
Incluso antes de la salida del socio de Gobierno, Gilani ha tenido la oposición de casi todas las fuerzas política de su intento de implementar una reforma de los impuestos generales de ventas, una condición clave del FMI en el sexto tramo de su préstamo.
Salman Tasir, el gobernador de la provincia del Punyab, una de las más importantes de Pakistán, ha muerto tras ser disparado en el centro de Islamabad, en un incidente que puede aumentar más la tensión en el país en plena crisis política.
Tasir falleció mientras era trasladado al hospital y ha sido disparado por un miembro de su propio equipo de seguridad cuando salía de su coche oficial. Un testigo en la escena ha detallado que Tasir estaba bajando de su coche en un área comercial cuando le dispararon.
"El gobernador cayó y el hombre que le disparó tiró el arma y levantó las dos manos", ha detallado el estigo, Ali Imran.
El tiroteo dejó marcas de sangre en el aparcamiento del centro comercial de Kohsar, que es popular entre los extranjeros en Islamabad.
El primer ministro de Pakistán, Yusuf Razá Guilani, ha condenado ya el atentado y ha anunciado la cancelación de todos los actos oficiales y tres días de luto por su muerte.
En varios comunicados, Guilani ha expresado una "profunda pena" por el asesinato y ha ordenado una investigación de alto nivel sobre lo sucedido para llevar a los responsables del crimen ante la Justicia.
Opositor a la ley de blasfemia
El líder asesinado era un importante dirigente moderado del partido de Gilani, el Partido Popular de Pakistán (PPP), y había mostrado su oposición pública contra la ley de blasfemia, que ha provocado críticas internacionales y que es firmamente defendida por los partidos islamistas.El ministro del Interior ha confirmado que esta postura política ha podido ser el detonante del ataque.
Los grupos pro derechos humanos se quejan de que la ley es usada por extremistas religiosos y paquistaníes de a pie para dirimir disputas personales mientras los islamistas están enfadados por lo que consideran planes del Gobierno para cambiar o abolir la ley.
Crisis política
Los hechos pueden provocar un aumento de la tensión en un país que se enfrenta a una crisis de Gobierno después de que uno de los socios del PPP le dejase en minoría.En este sentido, el jefe de la oposición paquistaní, Nawaz Sharif, había lanzado un ultimátum al primer ministro Gilani en el que le pedía que se comprometa en un plazo de tres días a aceptar las reformas que le pide bajo amenaza de excluir a su partido del poder de la provincia de Punyab.
Sharif, líder de la Liga Musulmana de Pakistán y ex primer ministro ha matizado que no pedirá una moción de confianza contra Gilani porque eso exacerbaría la inestabilidad política en el país.
El segundo mayor partido de la oposición también ha admitido que no irá por el voto de confianza, sugiriendo que prefiere dañar a un débil primer ministro bloqueando su legislación o incluso fomentando protestas en la calle.
Soledad parlamentaria
El socio de coalición del PPP, el Movimiento Muttahida Qaumi, anunció por sorpresa su salida del Gobierno apoyado por Estados Unidos por el aumento del precio de los combustibles, lo que deja sin mayoría a un ejecutvio que trata de fortalecer la dañada economía tras las inundaciones de este verano, luchar contra la insurgencia talibán y reducir la pobreza."El Gobierno puede sobrevivir por algún tiempo pero no puede continuar de manera indefinida en esta situación", ha asegurado el analista político Hasan Askari Rizvi a la agencia Reuters.
"La oposición querrá que este Gobierno caiga antes que actuar contra él. Todos los partidos de la oposición se abalanzarán sobre Gilani en el parlamento", ha añadido.
Esto podría añadir dificultades al Gobierno para poner en marcha las reformas económicas demandadas por el Fondo Monetario Internacional, que concedió un prestamo a la economía paquistaní de 11.000 millones de dólares en noviembre de 2008.
Incluso antes de la salida del socio de Gobierno, Gilani ha tenido la oposición de casi todas las fuerzas política de su intento de implementar una reforma de los impuestos generales de ventas, una condición clave del FMI en el sexto tramo de su préstamo.
Comentarios
Publicar un comentario